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En un contexto nacional donde la población en pobreza es de grandes proporciones y las formas de precarización del trabajo son una constante, la pregunta que nos ocupa es de vital importancia. Sobre todo, en la medida que los programas asistenciales y de transferencias condicionadas han adquirido una centralidad dentro de la estructura institucional del bienestar en México (Arzate, 2009) y América Latina.

La acción de estas políticas, la mayoría de las cuales se han dirigido a la lucha contra las formas de la pobreza, son los mecanismos privilegiados que los gobiernos tienen para intervenir en la estructura social, sobre todo en la familia. Una de las problemáticas que está a discusión es el cuestionamiento sobre la capacidad que estas acciones tienen para construir ciudadanía; problema que pone en el centro del debate el sentido de las políticas y programas concretos, en tanto que acciones de Estado en un contexto democrático formal.





La pandemia causada por la rápida propagación del coronavirus SARS-CoV-2 y la asociada enfermedad COVID-19 puso en evidencia no sólo los fundamentos de la modernidad occidental y sus supuestos sobre el desarrollo económico y social, sino también las enormes contradicciones del modelo globalizador imperante. La pandemia expuso las contradicciones estructurales e intrínsecas de la globalización neoliberal. Las consecuencias económicas y sociales actuales están relacionadas con la profundización de dicho modelo y, en particular, con la historia de las estructuras de empleo prevalecientes y las desigualdades sociales. Los escenarios emergentes son inciertos, pero la aceleración de un proceso ya avanzado de capitalismo digital es inminente. Este proceso implicará, como parte de la “nueva normalidad”, nuevas formas de precariedad y desigualdad social.




La contribución de Marco A. Gandásegui al debate generado en torno a la crisis de hegemonía y la estructura de poder de Estados Unidos amerita ser destacada como parte de su legado intelectual fundamental. En principio, asumió los conceptos de crisis y crisis de hegemonía en un sentido amplio; el primero, como momento de cambio con incertidumbre y el segundo, como la pérdida de la capacidad de dominación, dirección y control ideológico y político, que caracterizaron a Estados Unidos durante el largo periodo iniciado con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial hasta por lo menos mediados de la década de 1970, con la emergente crisis del capitalismo global y la instauración del modelo neoliberal como estrategia para enfrentar globalmente dicha crisis. Gandásegui, privilegió y enfatizó en el análisis de las condiciones internas, colocando las contradicciones de clases, la estructura de poder y la singularidad del sistema político estadounidense en el centro de sus preocupaciones.

Desde su concepción, la crisis de hegemonía de Estados Unidos y su expresión global, deriva del agotamiento de las estructuras de poder creadas por la burguesía de aquel país durante el siglo xix y principios del xx, recreadas y consolidadas después de la Segunda Guerra Mundial, por lo menos hasta mediados de la década de 1970, con la emergente crisis del capitalismo global.

©2019 por Didimo Castillo Frenández. 

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