top of page

La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994, recibió un amplio mandato sobre los asuntos vinculados con el desarrollo, que se materializó en los principios que sustentan su Programa de Acción (PA-CIPD), diseñado con un horizonte de 20 años, lo que implica que su plazo formal expira en 2014. Su ejecución se ha evaluado quinquenalmente, y es precisamente en este marco que se ha elaborado este documento, que se propone dar cuenta de los avances, limitaciones y asignaturas pendientes en la implementación del PA-CIPD y su relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en América Latina, a 15 años de su aprobación. También procura delinear perspectivas para el futuro, señalando los desafíos que la región enfrentará, tanto por no haber alcanzado los objetivos establecidos como por la aparición de nuevas problemáticas.



Como problemática, el tema del desarrollo social estuvo en el centro de las preocupaciones que dieron forma y sentido al proyecto de modernidad y a la noción de progreso asociada a dicho desarrollo, en tanto posibilidad de realización humana planteada en los siglos XVIII y XIX, o quizá mucho antes.1 En sus orígenes, la idea de desarrollo estuvo marcada por la ruptura con los sistemas de valores, saberes y certezas orientados a la conquista y colonización del futuro. Aunque el origen del concepto se suele ubicar en la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial, su historia es más remota y está vinculada con el desarrollo del sistema capitalista.2 Fue en ese marco que se “inventó” el desarrollo como alternativa viable y deseable, y a través de la política de dominación hegemónica de Estados Unidos, se universalizó




Introducción

Desempleo, precariedad y desaliento en el mercado laboral de América Latina


En América Latina, el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones y la adopción del modelo de economía de libre mercado marcó un punto de inflexión en la estructura del mercado laboral de los distintos países. Durante el largo periodo de crecimiento económico iniciado en la década de 1950 hasta casi finales de la década de 1970, sobresalieron dos características de la dinámica de dichos mercados de trabajo: por un lado, la pérdida de importancia relativa de las actividades agrícolas y el incremento de las ocupaciones industriales y, por el otro, el aumento constante del empleo asalariado. En contraste, a partir de la década de 1980, pero especialmente desde mediados del decenio de 1990, el mercado de trabajo mostró cambios importantes en cuanto a estructura, composición sectorial y calidad de las ocupaciones. La magnitud del contingente que no logra integrarse de manera formal, directa y estable en el proceso productivo no sólo se ha expandido, sino que con el proceso de globalización neoliberal han emergido nuevas formas de precariedad laboral y pobreza, articuladas a las estrategias de acumulación y competencia económica.


©2019 por Didimo Castillo Frenández. 

bottom of page