top of page

La globalización neoliberal fomentó una paradójica tensión entre las supuestas tendencias hacia la homogeneización y uniformización social, y la aparición de nuevas desigualdades sociales. La sociedad actual, lejos de experimentar las consecuencias del llamado “fin del trabajo”, expresa sus efectos en cuanto a las formas de gestión laboral promovidas, la flexibilización, la desregulación de relaciones laborales y la pérdida de calidad de las ocupaciones. En este entorno, resulta incluso contradictorio que los conceptos de empleo y desempleo hayan perdido sus significados clásicos ante el aumento del trabajo asalariado socialmente desprotegido y precario, la desaparición de las modalidades salariales convencionales, la expansión del trabajo independiente, autónomo o por cuenta propia, y la emergencia de ocupaciones cada vez más heterogéneas y desigualmente rentables que afectan a gran parte de la fuerza de trabajo, en particular, a la social y demográficamente más vulnerable, dando lugar a nuevas modalidades de desigualdad social y pobreza.



La antología Pensamiento social crítico panameño recoge una parte importante de los aportes realizados por destacados intelectuales en la batalla de las ideas contra el pensamiento conservador y (neo)liberal. El punto de partida e hilo conductor es la cuestión nacional —particularmente marcada por los acontecimientos del 9 de enero de 1964—, y los elementos involucrados en ella: la conquista del poder y la democracia; la cuestión social y las contradicciones generadas por el modelo de acumulación capitalista, dadas las características particulares que le asignaron al país la condición transitista; y las contradicciones generadas por la alianza de las clases sociales hegemónicas en sus dimensiones sociales, políticas y culturales durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.



La desigualdad histórica, y en cierto modo endémica, característica de América Latina, guarda relación con las condiciones de heterogeneidad que caracterizaron la conformación de los Estados nacionales y representaron trabas en la configuración de unidades territoriales nacionales auténticas; lo que derivó en la conformación de una región que nunca ha sido demográfica, económica, social, cultural y menos geográficamente una unidad socioterritorial homogénea. Lo que se impuso desde un comienzo y sobresalió como identidad latinoamericana fue la diversidad, los contrastes y la heterogeneidad estructural. América Latina es la “región más desigual del mundo”. Un rasgo sobresaliente de la región, como en todos los países pobres y ricos que adoptaron el modelo neoliberal como opción económica, social y política de desarrollo, es la alta y persistente desigualdad social.


©2019 por Didimo Castillo Frenández. 

bottom of page