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Actualizado: 19 abr 2021


Las últimas décadas han marcado una particular y creciente heterogeneidad en los mercados de trabajo y un notable deterioro de las condiciones de vida. La informalidad y la precariedad laboral no son fenómenos nuevos, pero se han ampliado. El deterioro de la calidad de condiciones del empleos un fenómeno global. La tendencia es de modificación de la estructura de empleo y de las formas de contratación y uso de la mano de obra. El proceso de reestructuración económica, originalmente gestado, adoptado y promovido en países centrales, ha afectado mayormente a los mercados de trabajo de los capitalismos periféricos. En todos, pero particularmente en los países subdesarrollados, ha decrecido el empleo "convencional" y se ha incrementado inusitadamente la precariedad ocupacional. La precariedad es la forma típica de explotación del trabajo en la era de la globalización, promovida con el aumento de la competencia económica internacional y las estrategias empresariales de máximización de las ganancias, a partir de la reducción de los costos de la fuerza de trabajo. La precariedad laboral describe stricto sensu el carácter flexible , desprotegido e inseguro del trabajo en la economía neoliberal. En dicho marco, el crecimiento económico, cuando se alcanza, puede reducir el desempleo, pero generalmente lo hace incrementando la subocupación, la informalidad y la precariedad laboral. El libro examina la dinámica del empleo y el deterioro de la calidad del trabajo en relación con las transformaciones económicas estructurales, los procesos de reestructuración productiva y las reformas laborales. Las evidencias empíricas aportadas son indicadores notorios de la ampliación de la precariedad -aún en el sector formal- y de su impacto entre los jóvenes, particularmente en el trabajo masculino, en el entorno del modelo económico actual.


Actualizado: 19 abr 2021


Este estudio analiza la dinámica de la población, las transformaciones económicas y la estructura de poder; y finalmente, caracteriza la situación del sistema de educación superior en el estado. Este último apartado sugiere la relación entre el estatus social de la educación y los niveles y características del desarrollo económico. La investigación ubica y distingue la situación, los problemas y las tendencias del estado en la dinámica global-nacional. Tiene como referente las transformaciones generales del país.







There is no unique concept of ‘development’. It simply points out a state of things and a possibility of change, among other things. Wallerstein maintains that development has many dimensions and often simply means ‘more’ (Wallerstein, 1999: 117). Quijano (2000: 38) acknowledges that ‘development’ is a ‘risky’ term. Esteva (2000) considers it a fragile word with faint content, unable to make progress in specific social and economic environments and, much less, the sense of change. A concept applied and applicable to almost everything. Beyond the vagueness of the concept, we should wonder whether it is still possible to think of development as a social project. And, if so, what are the social actors that promote it? Is there any alternative in the context of global society? I propose to tie these questions to the ‘crisis’ of the neoliberal globalizing model, and to the recent pronouncement by Donald Trump about the US’s return to a protectionist model, focused on the development of the national state, promotion of nationalisms, and a revival of its declining industries.


©2019 por Didimo Castillo Frenández. 

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