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En los últimos años ha sido abundante la literatura producida sobre las llamadas economías informales. Se ha tratado de explicar con diferentes enfoques la existencia de un importante sector de la fuerza de trabajo no incorporada de manera formal, directa y estable en el proceso productivo. Todo el esfuerzo de comprensión teórica y de investigación empírica parece haberse inspirado en el llamado informe Kenya.



Lo que podría considerarse como “pensamiento crítico latinoamericano” incluye las aportaciones de un conjunto amplio de autores, cuyas contribuciones teóricas relevantes están orientadas a comprender las problemáticas sociales de la región, desarrolladas desde diversas perspectivas y enfoques, contextos y circunstancias históricas, entre los que sobresalió el marxismo clásico y latinoamericano. No obstante, la proposición de “un” pensamiento latinoamericano no deja de reconocer el carácter plural y abierto del mismo. En cierto modo, podríamos calificar como “pensadores críticos” a aquellos autores comprometidos con las transformaciones sociales y políticas, y a sus obras considerarlas clásicas, no sólo por sus aportes a la sistemática teórica, sino también por sus consecuencias políticas, éticas y morales desde las cuales pensaron e interpretaron la región; y que como parte de esa memoria intelectual, representan un esfuerzo para comprender la sociedad y sus procesos de transformación sociales e históricos.



El artículo plantea algunas de las problemáticas que enfrentan los estudios regionales en el contexto de la globalización. Incluye una amplia revisión teórica respecto de los contenidos y alcances de los enfoques preexistentes y advierte sobre las posibilidades y las dificultades para la reconstrucción de lo regional y local. El planteamiento central gira en torno a dichos cambios, enfatizando sobre los llamados espacios de flujos, y los lugares dominados por la no presencia.



©2019 por Didimo Castillo Frenández. 

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